¡OH, SI EL PEZ PUDIERA SABER, LOS ÁNIMOS DEL PESCADOR!
¡OH, SI EL PEZ PUDIERA SABER, LOS ÁNIMOS DEL PESCADOR! Al empezar a escribir, quiero hacerlo al azar; pues seguro sin pensar, acabaré por coincidir, con lo que quiero decir. Erase una vez, una noche encantadora; más mi cabeza al revés, vio de pronto a cierta hora, ser pescada como un pez. Tan maravillosa era, la facha del pescador; que por no sentir dolor, me dispuse a la primera, lanzarme a la ponchera. Tal vez parezca atrevido; pero es muy bien sabido, según se suele decir...: la presencia del cupido, no se puede resistir. Para seguir la historia, fue necesario pensar. Y al ver los días pasar, sentía que me moría, a tiempo que entristecía. Eran días dolorosos, aquellos en que no dormía; más eran días hermosos, puesto que el pensar traía, en sueños su compañía. Pero la incertidumbre, crecía y me demolía. Y yo, bajo una tenue lumbre, luchaba, me retorcía, esperaba el Sol, un nuevo día... Pasaron casi dos meses, de lucha intensa y ardiente. Hasta llegué a temer a veces, la presencia de ...